Pueden definirse como reuniones de representantes de los Estados, cuya finalidad es llegar a la conclusión de un acuerdo internacional sobre uno o varios asuntos: establecimiento de reglas generales, solución de problemas concretos, creación de organizaciones internacionales, etc.
ORGANIZACIÓN
Se hace conversaciones previas, se fija el lugar y fecha del congreso o conferencia, siendo enviada después, por el Estado o Estados que toman la iniciativa, la convocatoria a los Estados invitados, cuyo número dependerá de la índole de las materias por tratarse.
Últimamente se ha extendido a invitar a organizaciones internacionales, para que envíen representantes suyos en calidad de observadores y sin derecho a voto.
Aceptada la convocatoria, los Estados envían sus delegaciones, que proceden a un intercambio de credenciales entre ellas. Cada delegación está dirigida por un jefe designado por su propio Estado; y es cada vez más corriente que al lado de los funcionarios diplomáticos que constituyen la delegación, vayan consejeros técnicos que puedan asesorarlos en las materias objeto de su especialidad.
Después de elegir a un presidente comienzan los trabajos, a menudo se constituyen comisiones especiales que va a tratar cada una de ellas de un aspecto particular del problema en discusión.
Preparados los informes, se someten a debate en sesión plenaria. Después de la discusión se someten a votación, tanto los informes como las enmiendas propuestas.
Terminado el debate y la votación, suelen hacerse constar los resultados obtenidos en un documento firmado por todas las delegaciones, en el acta final. Cuando hay algún punto en que el acuerdo no fue completo se redacta otro u otros documentos, llamados “Protocolos adicionales”, que pueden firmar aquellos Estados participantes en el congreso que así lo deseen.

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